Explorar, observar, formular hipótesis.
Esta es tu primera inmersión en el mundo del usuario. Aquí imaginar no es suponer, es mirar con nuevos ojos y construir sentido desde la observación.
Define de forma clara y estructurada el problema que quieres abordar.
Identifica quiénes están involucrados en el problema: usuarios, beneficiarios, afectados y stakeholders.
Crea perfiles representativos de tus usuarios principales con sus características clave.
Profundiza en lo que tu usuario piensa, siente, dice y hace en relación al problema.
Visualiza el recorrido completo del usuario y los puntos de dolor en su experiencia.
Analiza factores Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos, Ecológicos y Legales del contexto.
Identifica tendencias emergentes que puedan influir en el problema o su solución.
En esta etapa, tu objetivo es explorar, observar y comprender con profundidad el problema que has identificado y a las personas que lo viven. Antes de pensar en soluciones, necesitas construir una mirada clara, empática y fundamentada sobre lo que realmente ocurre en el contexto del usuario.
Comienza por observar el entorno, hablar con las personas y escuchar sus historias. Usa las herramientas disponibles para descubrir qué las motiva, qué las frustra y cómo enfrentan hoy el desafío que has identificado. Analiza las causas detrás de sus comportamientos y emociones: a veces el verdadero problema no está en lo que las personas dicen, sino en lo que hacen o callan.
A medida que avances, sistematiza tus observaciones en hallazgos e hipótesis: ¿qué patrones emergen?, ¿qué situaciones se repiten?, ¿qué señales sugieren una oportunidad real? Recuerda que esta etapa no se trata de confirmar nada, sino de formular preguntas poderosas que te permitan entender con mayor precisión la realidad. El valor de esta etapa está en comprender antes de actuar. Cuanto más claro tengas el problema y a quién afecta, más sólido será el punto de partida de tu emprendimiento.